martes, 4 de noviembre de 2008

La cascada

Una cascada me dice mucho
tal vez más que otro humano
que otro ser paralelo
que un terapeuta de diván

Siento el fluir de las aguas
llamando a este arrepentido de su vicio
la humanidad llevada al extremo
nada más que impotencia
-o nada de potencia-

Dentro mío la corrupción
mediocridad de lo demasiado humano
-o deshumano-
perversión de los recuerdos
y del otro que no quiere ser

Aquí las que se pervierten
(las únicas que se pervierten)
son las rocas
aquellas que piso y molesto
con mis zapatos de cuero
arrancados de quien lo trabaja

En el fluir de estas aguas me detuve
para no seguir molestando
incomodando al ser

Dentro mío hay más que un hombre
-o quizás más que un hombre del pasado-
escuchar el ruido de la naturaleza
alejarme de aquel que me hace daño

Solo el fluir de estas aguas
la perversión de las rocas
solo la música
sinfonía de la naturaleza

¿Porque nunca una cascada en mi vida?
quizás esta sea la primera
-o la última-
hoy no solo pienso
deseo sentir y existir
en esta cascada

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