A Heidi, por eso de vivir a contracorriente
El viento de otoño guía sus hojas en su dirección
la barca de un naufrago rumbo a costas destinadas
piedras cayendo al vacío lanzadas por cualquiera
la tierra girando alrededor del sol.
El banquero contando sus dividendos
el propietario sus propiedades
el coleccionista sus objetos
el pastor sus ovejas
Algunos, los olvidados, cuentan cuentos
de historias de pasos perdidos
de relatos de hojas eternas
de barcas y barqueros sin rumbo
de soles girando alrededor de la tierra
de piedras que resisten la gravedad
de bancos asaltados
de propiedades usurpadas
de objetos compartidos
de ovejas rebeladas.
Con ellos aún estoy en deuda
por no vivir contracorriente
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