Las vidrieras aún iluminadas
la rutina diaria no ha culminado
las gentes caminan por las calles
los perros abandonados
olfatean a cada caminante.
Vagabundos a la espera de la noche,
el alejar de ruidos molestos
y de ingratos que miran con desprecio.
Niños pidiendo su comida
moneda insignificante para algunos
salvadora para muchos.
Cartones y seres vivos en camiones,
terminando –empezando- su recorrido.
Estoy volviendo a mi casa
un techo me espera
el que no espera a los perros abandonados
a los niños que piden su comida
y a los seres vivos
a los que solo les quedan cartones como techo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario